Durante años, el concepto de “reloj biológico” se ha asociado principalmente a la fertilidad femenina. Sin embargo, la evidencia científica actual confirma que la fertilidad masculina también está influenciada por la edad, con cambios progresivos en la calidad del semen, la capacidad reproductiva y el riesgo de alteraciones genéticas en la descendencia.
Comprender cómo el envejecimiento masculino impacta en la salud reproductiva es fundamental para una adecuada planificación familiar y para promover decisiones informadas en torno a la preservación de la fertilidad.
¿Cómo afecta la edad a la fertilidad masculina?
El envejecimiento masculino se asocia a una disminución progresiva de la calidad seminal. Diversos estudios han demostrado que, con el paso de los años, se produce una reducción en la concentración y movilidad de los espermatozoides, alteraciones en su morfología y un aumento del daño en el ADN espermático.
Estos cambios influyen directamente en la capacidad de lograr un embarazo, tanto de manera natural como a través de tratamientos de reproducción asistida, donde se observan menores tasas de fecundación y embarazo cuando existe un factor masculino asociado a la edad.
¿A partir de qué edad disminuye la calidad del semen?
Si bien el deterioro de la fertilidad masculina no ocurre de forma abrupta, la evidencia científica indica que los cambios en la calidad seminal pueden ser más evidentes a partir de los 40 años. No obstante, en algunos hombres estas alteraciones pueden comenzar incluso antes, alrededor de los 30 años.
Esta variabilidad individual refuerza la importancia de la evaluación temprana de la fertilidad masculina y de considerar la edad como un factor relevante dentro del estudio reproductivo.
Factores que afectan la fertilidad masculina además de la edad
La edad no es el único elemento que puede comprometer la fertilidad masculina. Existen diversos factores ambientales y de estilo de vida que influyen negativamente en la producción y calidad de los espermatozoides.
Entre los principales factores se encuentran la exposición a tóxicos como pesticidas, metales pesados y ciertos medicamentos, así como el consumo de tabaco, alcohol y drogas. El estrés crónico, el sedentarismo, la alimentación poco saludable, la obesidad y algunas alteraciones hormonales también pueden afectar la función testicular.
Asimismo, el aumento de la temperatura en la zona genital y ciertas enfermedades crónicas pueden interferir en la espermatogénesis, impactando directamente en la fertilidad masculina.
Hábitos saludables para cuidar la fertilidad masculina
Adoptar un estilo de vida saludable es una de las estrategias más efectivas para preservar la fertilidad masculina en el tiempo. Una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y antioxidantes, junto con la práctica regular de actividad física, contribuye a mejorar la calidad espermática y el equilibrio hormonal.
Evitar el consumo de tabaco, alcohol y drogas, mantener un peso adecuado, controlar el estrés y reducir la exposición a tóxicos ambientales son medidas clave para proteger la salud reproductiva masculina y optimizar el potencial fértil.
Criopreservación de semen: una opción para preservar la fertilidad
La criopreservación de semen es actualmente la técnica más utilizada y eficaz para la preservación de la fertilidad masculina. Este procedimiento consiste en la congelación de muestras seminales en bancos especializados, utilizando nitrógeno líquido a temperaturas extremadamente bajas, lo que permite mantener la viabilidad de los espermatozoides durante largos períodos.
Esta alternativa es especialmente relevante para hombres que desean postergar la paternidad, que enfrentarán tratamientos médicos que pueden afectar su fertilidad o que presentan factores de riesgo reproductivo. Conocer las opciones de preservación de la fertilidad permite anticiparse y tomar decisiones informadas sobre el futuro reproductivo.
Avances en medicina reproductiva masculina
La medicina reproductiva masculina ha experimentado importantes avances en los últimos años. Investigaciones recientes han explorado el uso de células madre espermáticas como una posible estrategia para restaurar la fertilidad en pacientes que han sido sometidos a tratamientos gonado tóxicos.
Este enfoque, aún en fase experimental, se basa en la extracción y criopreservación de tejido testicular previo al tratamiento médico, con el objetivo de reimplantar las células posteriormente y reactivar la producción de espermatozoides. Aunque todavía no se han reportado nacimientos en humanos mediante esta técnica, los resultados obtenidos en modelos animales son prometedores y abren nuevas perspectivas para el tratamiento de la infertilidad masculina.
Desde la Sociedad Chilena de Medicina Reproductiva consideramos fundamental promover una visión integral de la fertilidad, donde la salud reproductiva masculina tenga un rol activo y visible. Reconocer que la edad, el estilo de vida y el entorno influyen en la fertilidad masculina permite avanzar hacia una medicina reproductiva más preventiva, equitativa y basada en evidencia científica.
Informar y educar sobre la fertilidad masculina no solo contribuye a mejorar los resultados reproductivos, sino que también favorece una toma de decisiones consciente y oportuna, orientada al bienestar presente y futuro de las personas y las familias.